De las amistades y las gentes. Panorámica del sujeto hipervinculado.

 

Las canteras a las que se puede acudir desde la navegación internáutica han convertido cada referencia en un botón desde el que acudir a otras informaciones que la amplíen. En paralelo, el sujeto moderno es el tipo más hipervinculado de cuantos modelos de humanos sociales existieran en el pasado. El individuo actual puede tener tantos contactos como su habilidad informática le permita establecer. De contactos humanos es de lo que más hay. Para quien se esfuerce podra tener en su agenda de relaciones nombres de personas de casi todos los países del planeta en menos de un año por decir algo ,tambien lo puede hacer en menos de un mes. Otra cuestión es de qué contenidos dota a cada uno de estos contactos. Todos ellos representan el abigarrado concepto de gente. Se suele valorar quienes tienen don de gentes y capacidad para las influencias. Esta capacidad es un valor en si misma independientemente de la causa a la que sirva.

Una cosa es el contacto humano y otra el desarrollo de una amistad. A la amistad se la define con una serie de propiedades: continuidad y seguimiento del contacto, interés por lo que se hace y por los avatares que concurran, fiabilidad, acompañamiento, defensa mutua. Originariamente la amistad tenia tres propiedades cruciales: comunicación, sinceridad y experiencias convividas. De hecho la sinceridad es un atributo ya de la comunicación integral o ésta convoca aquella como criterio. La convivencialidad o las experiencias compartidas es la manera en que se pone a prueba la una y la otra.

El perfil de la amistad moderna ha evolucionado a otras posiciones. Se tienen amistades con las que no se desarrolla ninguna de las tres cosas, ya que la distancia no lo permite pero las no coincidencias anímicas tampoco. El hecho de un pasado en que efectivamente concurrieran los tres factores no las sigue sosteniendo en un futuro de total prescindibilidad mutua. Hay unas mal llamadas amistades que ni siquiera se plantean esos tres factores en las que predominan otros sustitutorios: interés material puesto en la relación, necesidad de compañía y de acompañamientos, tener un/a depositario para la basura mental y/o penas emocionales, tener un auxiliar o ayudante para determinados momentos. No es cierto que la amistad la consolide el trato o la continuidad de un trato. Hay relaciones longevas incluso por décadas que no procuran ni consolidan ninguna clase de amistad. Lo que es más: quitan de un tiempo personal muy rico que se podria emplear en otras personas que se lo merezcan más o en otros quehaceres más dignos que aguantar chorradas.

Hay individuos que coleccionan amigos como otros son coleccionistas de filatelia o de mariposas. Por lo general ,quien afirma que tiene muchos amigos es porque tiene un concepto totalmente equivocado del significado de amistad. Quien es amigo de todo el mundo, al declarártelo lo que en realidad te dice es que no va a ser nucna tu amigo. No puede serlo. Es inconsciente de su propia declaración. No ha entendido lo que es la amistad.

Esta forma de coleccionar gente con la categoría amical y su cantidad enorme son términos irreconciliables. Claro que la palabra amigo, así en castellano, ya se divulgó en la cultura perimexicana, como una manera vulgar de denominar un contacto sintónico. Ciertamente, hay quien hace un tic de la palabra, no falta quien la usa nada más conocerte aun a sabiendas que es una manera inapropiada de hacerlo. Tratar a alguien en términos de amistad puntualmente no significa que ese contacto se convierta en una relación amiga de continuidad.

Cuando tratas de hacer clasificaciones con todas los individuos humanos que conoces, los que tienes en una lista de mensajería, en el correo electrónico, en la tarjeta sim o en las antiguas agendas alfabéticas de papel de las décadas anteriores a la de los noventa, chocas con un problema de criterios válidos. Es mas o menos fácil definir los grupos de salida, los profesionales, el de la cartera de clientes, el que sales para practicar senderismo, el de los debates filosóficos, el de compañeros de viaje, el de los amantes, el de los camaradas pero definir el de amigos choca con el mismo sentido de grupalidad. Cada uno de sus candidatos es un mundo aparte. Dado que lo has tratado más en lo convivencial y sentimental sabes las grandes diferencias que tiene con los demás que podrías ponerlos en el mismo grupo de clasificación. A diferencia de los de otros grupos que los tienes en cuenta para funciones concretas, el amigo es un sujeto multifuncional y por eso mismo es inclasificable. Como no puedes inventarte un grupo para cada uno de ellos necesitas una denominación genérica aún sabiendo la heterogeneidad que contiene.

Dada el equivoco del vocablo mismo me he inventado equivalencias eufemísticas: transparencia amical o relaciones personales. Tras vivir la deslealtad de demasiados "amigos" admití que la amistad es lo más difícil que construir, mas incluso que la propia convivencialidad de dueto intimo y sexual basado en un proyecto mas o menos compartido de futuro.

De todas las relaciones amigas, entre dos personas no hay ninguna exactamente igual. La desigualdad de las relaciones es rotunda. Los códigos de civilidad educan y llevan a soportar las relaciones derivadas de esas primeras establecidas como dualidad. Es así que el amigo del amigo o la pareja del amigo son integradas pero siempre ocupando un plano diferente.

Si pienso en un grupo heterogéneo de amistades, los nombres de la carpeta de amistades, cada persona es una historia completamente distinta y si bien cuento con cada uno para algunas cosas y a la inversa (cuentan conmigo), sé que no son amistades a las que acudir para una historia concreta.

La comunicación en y por la sinceridad tampoco es un criterio de uso continuo. Se emplea en determinados momentos para situar las coordenadas de una relación. Luego el futuro del contacto, si lo hay, se basará en estas.

El sujeto hipervinculado está de suerte: puede prescindir de sus contactos a la velocidad de un click porque con la misma velocidad consigue otros. Puedes tonteas durante meses o años con individuos sin que haya entrega sentimental ni compromiso alguno. Un día averiguas que todo lo que pudo darte un nombre -un individuo. ya te lo dio y todo lo que te inspiró darle ya se lo diste y decides suprimirlo de tu lista o no volver a saludarlo dejando que la relación se extinga por si misma ya que de su parte no tomará esa iniciativa en el saludo.

La amistad como palabra vulgarizada está a menudo en manos irresponsables que implementan otro valor de uso, más utilitarista y circunstancial. Para la contactología tecnodigital, los amivirs y amavirs (amigos y amantes virtuales) ya siguen otras pautas de habla y de sentimentalización. La gran suerte de la masificacion de los contactos es que perder alguno que no estaba a la altura de su decir no es nada grave. Los actos de exclusión e inclusión por ambos lados se banalizan a su vez. No es nada grave dejar de tener a alguien en la pantalla y no volver a saber nunca más nada de ese individuo, perdiéndola como referencia e incluso desmemorizándola por completo.

Ese tipo de pérdida no es el resultado de las nuevas tecnologías de contacto sino de una antigua psicología de la personalidad instrumentalista, muy persistente todavía en la cultura postmoderna. que ve en el otro eso: un recurso útil y no una persona a la que explorar como tal persona.

He sido siempre incapaz de denominar amigas a personas que acabo de conocer u otras que conociéndolas desde hace años no ha avanzado la comunicación sincera. He preferido usar otra clase de palabras aunque la de amiga no la he proscrito en mi vocabulario y me mueve a sonrisas cuando la oigo fuera de lugar. La uso con sumo cuidado sabiendo que el dicente que la dice la usa en su espectro polisémico y el oyente que la escucha la entenderá o querrá entender a su manera. Como palabra genérica la referencia de alguien amigo es de alguien con quien se puede contar, lo que no significa en todo y para todo, tampoco para la comunicación y la sinceridad totales, lo cual es un contrasentido, ya que un amigo al que no se le puede contar todo no es un amigo, es otra cosa.

La gravedad del tema es que la comunicación maximizada, la convivencialidad intensa y la sinceridad pueden acabar con supuestas amistades, que de hecho al ser puestas a prueba demostraron sus entelequias. Eso avala la tesis de que muchas amistades no son o no funcionan mas que como políticas domésticas de recursos humanos y basta. La llama ardiente en los mas juvenilescos que señalara Víctor Hugo y que se convirtiera en la luz en los mas viejos es el salto que hace evolucionar las apreciaciones de las cosas. En determinados periodos de la vida todo es exagerado y los parámetros son hiperbólicos. Unas décadas después, en los balances de lo hecho y de lo sido, uno admite su realidad subjetiva de Ser deficitario con muchas incompletudes, multiplicadas por las incompletudes ajenas con las que se cruzara su biografía. La panorámica de actualidad del sujeto hipervinculado trata de suplir esa falta histórico del individuo aislado en lo sentimental y en lo filosófico a pesar de vivir en una sociedad de masas urbanas pero todavía persisten las rémoras de la superficialidad y del multicontacto despriorizando el debate, la sinceridad y por supuesto el enfrentamiento a las verdades.