De la especulación a la empiria
De la especuláción a la Empiria. JesRICART
La investigación en verticalidad (en profundidad) de un tema significa estar en una recolocación continua de la propia función analítica. ¿Qué centra la mirada? ¿A dónde puede alcanzar y dónde no debe mirar? Cada problema marca por sí mismo su abordaje y sus límites. Un problema no deja de ser problema por el hecho de acudir a todo un magma discursante o paralelo pero que no hace sino merodearlo sin abordarlo con rigor. De hecho, un discurso continuo como pensamiento en público o en voz alta no pasa de ser una ostentación de aquello en lo que se está interesado y no en una demostración de que se avanza en ello.
Desde la filosofía especulativa me interesa un tema para el que no me consta que se hayan dado líneas de preocupación concretas. De hecho la tradición universitaria en filosofía es el centramiento en autores o en aspectos concretos y una revisión de éstos o una puesta al día de las revisiones que se hayan hecho. Se podría hablar de una historia de la especulación misma como la de un continuum de relecturas. Cada autor fundamental que se ha posicionado en torno a los temas fundamentales, ha dado lugar para innumerables relecturas, de tal suerte que la especulación especula consigo misma, quedando desgajada de los comportamientos prácticos de las materias sociales de los saberes concretos. La filosofía sigue siendo ese lugar en el que se piensa todo desde la licencia de preguntar lo impreguntable, pero que no está obligada a dar respuestas a nada, si no existen. En su terreno, maneja unos discursos y unas dimensiones con una presentación vocabular muy distinto a aquellas áreas que existen para las respuestas concretas. El imperio de la realidad es su empiria. Cualquier visión general argumentativa sin una traducción para los cambios reales puede ser sentenciada por demagógica.
Al mismo tiempo todos los vocabularios específicos y todos los marcos especializados partieron remotamente del tronco común del pensamiento filosófico. Se desgajaron como hijuelas que no podían sostener una teorética separada de la urgencia de unas respuestas de cambio. Más modernamente, las diferentes especializaciones universitarias han venido a confirmar la impositividad de unos discursos propios, autónomos y recíprocamente distantes, dada la imposibilidad de registros comunes para temas diferentes[2] . No se trata solo de un cambio de lenguajes formales sino de un cambio sustancial del propio concepto de la ley de causalidad.
La teorética gesta condiciones para marcos epistémicos, mientras que la empiria propone modelos de correlaciones entre causas y efectos. Ambos planos del registro intelectual son necesarios y su desarrollo pragmático no tiene porque estar en un mismo proceso de investigación. La especulación tiene un valor en sí misma sin que proporcione resultados y la ciencia básica en investigaciones empíricas, tiene el suyo aunque caiga en un fragmentalismo.
La especulación tiene un valor de latencia que es rescatado por la empiria. Entretanto ¿acaso está obligada a callar? Contestar afirmativamente sería tanto como negar el pensamiento abstracto y libre de concreciones de campo. Lo cual llevaría a la negación de la filosofía misma, en tanto que no serían reconocidos los metalenguajes para el quéhacer científico.
El puente de conexión entre el marco conceptual y la analítica práctica no tiene porque venir ensamblada en una misma investigación-tipo ni dentro de un mismo proyecto de trabajo explorativo. Ni siquiera en un seguimiento hecho por un mismo autor o equipo. La especulación puede mantenerse en un lado y el laboratorio en otro con una equidistancia de tiempo entre lo uno y lo otro independientemente de si son dadas o no conversaciones intercambiadas. La filosofía política -como investigación del pensamiento aplicado a lo concreto- permitiría saber porque la política jamás alcanza la visión filosófica de la sociedad ni la pretende, y porque se lleva la patente de la empiria a pesar de su escaso potencial de transformación del sujeto humano como agente de su destino.
[2] el proyecto de una facultad de Humanidades en Catalunya viene a ser planteada como un foro interdicisciplinar acercando la idea de la formación al viejo criterio holista del Saber. En ese sentido sería una facultad de facultades limitada al universo de las Letras.
