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21 Mayo 2009

La belleza y la bestia: una dialéctica interminable.

 La belleza y la béstia: una dialéctica interminable. JesRICART

El King Kong de Peter Jackson, a pesar de no haber escapado al síntoma de la dinosauriomanía, se ajusta en lo fundamental a la figura del gorila gigante cargado de sentimientos y admiración por una chica que pone la candidez y la belleza.

 Un cineasta ambicioso y sin escrúpulos enrola a su equipo cinematográfico para ir a una isla que apenas si figura en los mapas de la que circula una leyenda terrible.  Todo lo de valeroso que tiene ese director de documentales en llevar el ojo humano ahí donde no estuvo antes para documentar realidades desconocidas, lo tiene luego de utilitarista para aprovecharse de los demás con tal de conseguir hacerse rico y recuperar su estatus profesional dentro de la industria de la imagen. El personaje protagonista central es el de una chica que pierde su empleo de actriz por cierre fulminante de su teatro. Está económicamente en las últimas y acepta embarcarse a bordo de un barco atrotinado camino de un destino incierto. Hay más personajes: el escritor del guión que es entretenido hasta que el barco ha zarpado para qué no pueda desembarcar, el cámara, el actor masculino que va de guapo y de héroe, el capitán del barco y su tripulación.

Cuando llegan a la isla maldita llena de calaveras por todas partes y con extrañas formas de los arrecifes, el barco embarranca y la tribu local secuestra a la chica guapa y se la da como ofrenda al gigante de la selva, un enorme gorila que curiosea su belleza y decide no matarla. Se inicia una especie de feeling entre ambos o al menos una tentativa de comunicación. El animal parece reírse de algunas situaciones y ella parece entender que tiene inteligencia y sensibilidad.

Mientras tanto el resto del equipo lucha contra dinosaurios salvajes que quieren comérselos también contra el gorila que los echa abajo en un precipicio donde los supervivientes son atacados pro insectos gigantes que los quieren devorar. Después de una larguísima escena de ese tema, absolutamente marginal y secundario que se escapa de la versión original de la leyenda, (con clara influencia de Spielberg de la que además los niños espectadores  se llevarán la deformada imagen  de que todos los animales de la selva atacan al ser humano) el escritor decide ir a rescatar a la chica guapa. Este ya está prendado de ella. Llega adonde el gorila está durmiendo y ella también en la palma de su mano. Se van aprovechando que un grupo de murciélagos gigantes (en esta isla salvo los humanos isleños todo es gigantesco) lo atacan. Llegan hasta el barco y no es hasta ahí que la chica descubre que el cineasta la ha utilizado como cebo para ser perseguida por el gigante. Cloroformizan al gigante aprovechando que el capitán de barco se dedica a actividades ilegales como capturar animales de la selva para llevarlos a los Estados unidos. Ni se sabe como transportan al animal en toda su pesadez a un barco que no  están grade como  para cargar con él ni eso entra dentro del guión para que nadie se lo pregunte.

 La segunda parte de la película es cuando es presentado en  público ya en NewYork como la gran admiración  espectacular del momento. Nada que no se hubiera hecho antes con otros animales selváticos esclavizados para zoos de todo el mundo. La mayor espectacularidad de éste se debe a su mayor tamaño. King Kong es exhibido ante un público ávido de emociones, contiguamente apaciguado por el presentador que cuenta los avatares para traerlo hasta aquí para convertirlo en espectáculo. Por supuesto, cuenta la historia de una forma intencionalmente equivocada haciendo pasar a la bestia por eso, por un monstruo violento, no contando lo esencial de la aventura la curiosa relación de respeto que se estableció con la chica. Esta se ha desentendido del espectáculo a la vuelta a la ciudad y no aceptó hacer de heroína a pesar de habérsele ofrecido una considerable suma de dinero.

En un momento dado de la exhibición el gigante se desata de sus cadenas y se enfurece y empieza a buscar a chicas de las características físicas de la belleza de la que aparentemente está enamorado. En su frenética búsqueda aplasta vehículos y muere gente. El ejército es movilizado y es disparado. Encuentra a la chica con la que intercambia todo lo que puede hacer con ella, miradas de ternura. Sus perseguidores siguen acosándolo y se refugia en lo alto del Empire State para protagonizar la escena (una de las más famosas escenas del cine de todos los tiempos) contra las avionetas que le disparan, hasta que abatido por tantos proyectiles que han impactado en su cuerpo cae al vacio y se estrella muriendo.

La única mirada humana es la del gorila, los demás, desde sus distintas contradicciones y ambiciones, lo empujan a ese fin tan dramático después de haberlo secuestrado y expulsado de su medio natural. La historia es conocida y la dialéctica entre la bella y la bestia no se ha extinguido. La multiperformántica realidad y los volubles seres modernos han venido a complicar las cosas para interpretar quien es quien y donde está cada identidad. La belleza es un parámetro no tan homologado como un tipo de moda y cinematografía pretendieron y por otra parte la bestia no tiene que ir separada de ella. Los nuevos furores encierras bestias a punto de ataque debajo de los cutis mas cuidados y empolvados con narices respingonas y hay una belleza no física que se le escapa a la mirada de estéticas superficialistas. A pesar de eso la belleza externa sigue siendo la reina de las apariencias a la que se rinden los cuerpos menos agraciados y estos, posiblemente, siguen detentando los sentimientos que nunca podrán comprender aquellas.

Aunque la pretensión de la historia no fuera tratar la libertad sino la sumisión de la fuerza a la belleza femenina e incluso a su genio o voluntad, es la captura y opresión de un animal lo que queda al descubierto, para someterlo a los planes de negocio sin escrúpulos de sus captores. En su huida de sus carceleros el monstruo no hace otra cosa que luchar por su libertad atacando aquello que representa a la sociedad de consumo que lo ha convertido en espectáculo.

Valiosa metáfora sobre los peligros al pretender alterar las leyes de la naturaleza por las consecuencias desencadenadas al sacar una fuerza descomunal de su medio, King Kong representa la fuerza bruta, sí, pero también la fuerza descontenida de las leyes primarias cuando le ha sido negada la vida en su hábitat.

La historia original no era un canto solo a la belleza sino también a la ecología de la naturaleza y a la ternura del animal, en esta versión la naturaleza es un lugar salvaje y peligroso lleno de animales que se pasan el día atacándolo todo y dado una visión bastante deformada de la animalidad.

Tags: peterjackson

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mery

mery dijo

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24 Mayo 2009 | 10:53 PM

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