26 Agosto 2009
EL FIN DE UNA TEORÍA DE CAMBIO: DESPUÉS DEL MARXISMO
DE LA CRISIS DE LOS GRUPOS MARXISTAS A LA IMPUGNACIÓN DE LA CONTINUIDAD MARXISTA.
Análisis de coyuntura relacionado con el análisis conceptual de la fuerza histórica dirigente para las alternativas de transformación social.
El marxismo teórico ya ha quedado completamente separado de las representaciones orgánicas y partidistas que en su día hicieron ostentación de él, como método de análisis -decían- y programa de actuación. El lento crecimiento numerario de las cruzadas a la izquierda de socialismos y populismos, nunca ha prometido ser una verdadera vía alternativa electoralista al poder, pero su mantenimiento firme en la oposición visceral (dramatizada al pelo por las exigentes cacofonías de Anguita, como sujeto parámetro) ha constituido el reservorio de recogida de aquellos votos que se han sentido traicionados por las otras firmas fuertes en las candidaturas al poder. Esos mismos votos transfugácicos (que han podido llegar a 1 millón para el caso de la IU antes de su conflicto interno de fraccionamiento) se correlacionan con el síntoma de las votaciones migratorias que van pasando de su apoyo a ofertas políticas prometedoras a otras que lo parecen más cuando aquellas no resuelven temas fundamentales en su gestión de gobierno. En el fondo del proceso de migración de la confianza electoral hay el arrastre endémico de una insatisfacción social permanente. El pueblo básico y censado va otorgando un poder puntual a quienes, por sus decires y por sus morales, parecen acercarse más a una coincidencia de creencias y con quienes supuestamente pueden contar para elevar su nivel de vida, su estatuto social, sus libertades y su desarrollo social. Particularizando en ello, detrás de una elección puntual en la convocatoria de las urnas, interviene una infinidad de variables, que atenúan fundamentalmente el hecho de una identificación total entre elector y elegido, habiendo en su lugar una valoración más o menos escasa, de la conveniencia circunstancial por el elector de ese elegido.
La Europa de los Parlamentos y su grupo interno de los unidos en torno a Bruselas, tienen historia para el siglo XXI en seguir haciendo sus ensayos de mayorías que imponen leyes a las minorías, y así perpetuán conflictos inter-nacionales e interculturales que vienen desde bastantes siglos atrás. Los funcionamientos imperantes son los de las alternancias en las gestiones gubernamentales, sin que los cambios de las empresas políticas de gestión, resuelvan en lo esencial el rumbo histórico de las sociedades modernas. Antes se creía que la alternativa histórica pasaba por una transformación profunda de estructuras y una superación del capitalismo como modelo obsoleto. Ahora hay parámetros conceptuales más urgentes: el de la preservación del ambiente respirable o de la continuidad material del planeta-soporte han conseguido sensibilizar a auténticas mayorías. Antes se contaba con una teoría nutrida por dirigentes de revoluciones que cambiaron en su momento la faz de la Tierra ahora es preciso dar respuestas muy concretas a los quehaceres de vida social de situaciones particulares: ciudad a ciudad. Antes los bloques en oposición eran muy delimitados entre quienes estaban beneficiándose y quienes siendo explotados en un mercado de relaciones de producción, ahora lo importante es distinguir los amigos de los enemigos a partir de quienes están creando problemas y quienes están por solucionarlos. Antes la adscripción a unos postulados subscritos por delegaciones que marcaron hitos en determinados enclaves y fechas, era suficiente para crear una corriente heterogénea de simpatía y la presunción de un frente de vanguardias basado en un bloque histórico de alianzas a favor de un socialismo, hoy está en duda la validez de la misma terminología de concreción de los cambios para una sociedad feliz y sin clases, a pesar de que viejos guardianes de la ilusión como A.Gades se siga pronunciando por el Comunismo, en una interpretación de crisálida, como si la idea comunista no hubiera quedado alterada después de todos los desmanes a lo largo de 3 o casi 4 generaciones de concreción sociopolítica. En lugar de eso las ideas y los programas son entidades sujetas a los factores de incidencia que va presentando la historia y en ciencias sociales mucho más que en las físicas, aquellas fluctúan y hasta pierden sus denominaciones de origen a la incorporación de nuevos elementos que obligan a reinterpretarlas.
Hablar de comunismo obviamente ya no es hablar de su concepto reescrito en el manifiesto de Marx y Engels sino de los añadidos establecidos por su modo de aplicarla por quienes se han reclamado de él. Lo mismo se podría aplicar a otros postulados y definiciones que no son estáticas a través de las décadas sino que varían más pronto o más tarde en función de la prostitución en la que caigan los términos-clave y el vocabulario que los acompaña. De hecho todo término expresivo es como un organismo que nace, se desarrolla y muere. No puede pretenderse estatuizar una terminología para siempre y eternamente. Lo fundamental por encima de la palabra sacralizada está la retomación de los conceptos conexos para seguir haciéndolos prevalecer transversalmente a lo largo de los tiempos. Pero esto es otro gran tema relacionado con la semántica y con las confusiones comunicativas. Coyunturalmente el ahora de la concreción y de la supervivencia para hacer frente a los temas de sostenibilidad y de organizativilidad comunitaria es más significativo que las grandes tesis de doctrina o los macroobjetivos con palabras-fetiche que dejan de tener significación en tanto admiten tantas definiciones como usuarios tengan. La diferencia entre este ahora y el antes de las estrategias, está en que éste (el de tantas décadas de este siglo hasta la de los setentas) ya no da respuestas a las preguntas de la vida social. Los luchadores y activistas se han quedado sin una teoría-mater que actuara como línea fronteriza y a partir de la cual quedara muy clara quien estaba a favor y quien en contra y con eso hacer los cálculos sobre alianzas y perspectivas de éxito o fracaso. Esa teoría era el marxismo más o menos adjetivado con la colección de otros ismos incorporados por cada gran avatar convulsionado, generando creencias masivas que las distintas clases de leninismos, maoísmos, trotskismos eran una derivación coherente y adaptada al marxismo original. La empiria pugilística de las encrucijadas de confrontación social se iría encargando de demostrar que podía haber tantas diferencias internas en el cóctel de los ismos, como entre posiciones antagónicas desde el programa base. La Guerra civil española había sido un ilustrativo aprendizaje al respecto, pero no el único. La ley de la historia acabó por burlarse de sus protagonistas más destacados demostrando que por encima de ellos, los gestores de poder acababan por defender estatutos privilegiados por encima de causas nacionales o sociales y por ello, los ex disidentes sociales acababan siendo los más firmes baluartes y conservadores del nuevos régimen para socavar otras oleadas de disidencia.
Sin duda, la crisis teórica de un marxismo ya quedó iniciada en los protocolos de la consolidación de la revolución bolchevique, cuando no tuvo en cuenta la concurrencia de otros sectores de opinión. Y esa crisis se ha ido manifestando con más rigor y oscilación al paso de las escenografías mundiales de conflictos políticos y armados. No obstante los movimientos reivindicativos por mejoras de derecho y los vindicativos por instaurar una sociedad de paz y equilibrio no han cesado. Y tales movimientos han girado en torno a diferentes expresiones políticas a pesar de lo claro que resulta ser la política como un negocio sucio, ante el que hay que contraponer alternativas a pesar del riesgo de ensuciarse, para contrarrestar el no dejarlo en manos de los mismos magnates corruptos. Es la idea de Erich Fried bastante consensuada pero que no es ninguna garantía de preservación de la dignidad e integridad ideológica de nuevas huestes de profesionalizados en la lucha política y en la agitación propagandística.
Dentro de esta reflexión, tiene categoría de privilegio, la crítica a las corrientes continuistas del marxismo y a los propios fundamentos de éste, sin cuestionar sus aportaciones reflexivas y el que fuera abanderado durante la AIT en contraposición a otros programas conciliadores (La Socialdemocracia alemana) o los no programas (el bakuninismo). Pero esa reflexión es altamente significativa si junto a ella concurren todo esfuerzo recuperador por aquellos estilos de acción revolucionaria que quedaron marginadas de la consolidación de triunfo alguno y que sin embargo contribuyeron al avance de las victorias obreras. Todo proceso vindicacionista mueve innumerables factores que son objetiva y subjetivamente aliados del mismo y que no son reconocidos como tales por quienes capitalizan sus resultados. Más allá de hacer frente común contra un obstáculo perviven diferencias de fondo e ideológicas. Diferencias tan significativas que no han permitido secundar genuinamente simbiosis verbales entre los contenidos positivos de unos (las versiones anarquistas) con los positivos del o de los marxismo/s. Las profesiones de fe anarco comunistas acabaron siendo en su mayor parte tímidas variantes del anarquismo clásico. En lugar de reconciliaciones especulativas que históricamente no se dieron y que en el futuro pendiente cercano nada asegura que se den, se pudo pensar en una teoría revolucionaria adaptada para la época histórica de cruce de crisis. En tal teoría evidentemente deberían estar presentes todos los elementos de análisis que la Historia ha ido modificando como irrefutablemente objetivizadores, pero en modo alguno podría basarse en la premisa falsaria del "todo está dicho y de lo único que se trata es de saber adaptarlo a las circunstancias".
Esa presunción teórico-doctrinaria para la nueva época resultaba atractiva porque parecía una promesa de una nueva teoría mater. Terminada la anterior ¿porqué no buscar otra ciencia que lo explicara todo y garantizara con una fórmula especial el salto cualitativo en la historia de lo humano, para pasar de los modelos caducos a un modelo pletórico de felicidad y bienestar? Mientras la idea podía ser cortejada, el modelo social que nos hacía sus víctimas, iba creciendo en poder económico y desarrollando la gestación de una gran clase media con poderosos recursos de vida: era la instauración de la sociedad del bienestar: un paraíso incluso al que se fijaban como objetivo único de llegada, el resto del planeta todavía lastrado en sus necesidades primitivas.
Lo cierto era y es que el hecho de una terminación teórica no significaba ni significa su eliminación total. Cada vieja teoría que ha aspectado una parte de la ciencia humana deja un vestigio de ella que se prolonga horizontalmente en la historia y a través de otras teorías nacientes, de la misma manera que ninguna teoría nace sin recibir el sello de sus anteriores. La metodología del materialismo dialéctico es un componente básico de una línea de pensamiento con la que interpretar la sociedad, su historia y todo lo que contiene y el primer axioma de tal metodología es la admisión explícita de que no existen métodos estáticos para la evaluación de todo cuanto acontece, sino un método de permanente autocambio. El materialismo metodiza e instrumenta pautas para revolucionar lo objetivo a l mismo tiempo que se proyecta sobre si mismo permanentemente para revolucionarse. Esto es opuesto a una visión doctrinaria estructurada con presupuestos infalibles y eternos. Toda teoría de lucha debe contener un registro anti teórico de sí mismo si es consecuente con su aspiración renovadora.
La esencia de la concepción dialéctica de los fenómenos sociales, naturales e ideológicos, es totalmente antagónico a toda idea fijista y estatuaria de las conclusiones. En consecuencia, la metodología materialista como cosmovisión dialéctica de la totalidad es adversa a la admisión del conservadurismo de las mismas conclusiones a las que conduce su empleo, una vez que éstas han permitido su carácter revolucionario y nuevo. La disyuntiva de toda renovación o fenecimiento está presente en cada proceso vivo. Bajo el manto de la estabilidad y su apología se pueden ocultar anquilosamientos de temores a avanzar y explorar las nuevas circunstancias. Tener un criterio doctrinario de una vez para siempre (las llamadas creencias o principios) puede conducir tan directamente a la parálisis de generación de ideas sino a la idiocia, tan rápidamente como el extremo contrario: no quiere admitir un compromiso con una entidad teórica con la que ponerse de acuerdo socialmente.
Desde el punto de vista de la renovación de las ideas y el avance del pensamiento colectivo, las fricciones y las fracciones son bajadas de realidad y descensos a lo real, desde estructuras imaginarias que se mantienen con suertes combinadas de dogmatismos, inmovilismos e historicismos. Es así como los procesos de ruptura y desgajamiento internos de los grupos dando lugar a representaciones parecidas de escisiones de escisiones y presunciones de izquierdas de la izquierda, no dejan de ser muy ilustrativos y enseñantes, que en conjunto siguen una dinámica de ensayo-error. Por su parte los movimientos electorales de una sociedad que se cuenta por millones de votantes a los programas de los cartelismos impactantes, no son sino exploraciones masivas de los pueblos con su historia compartida para aprender en esa interacción. Es un argumento de consuelo que equivale al de afirmar que todo movimiento es mejor que la quietud esterilizante, y que tras la comisión de cada error social e individual hay un paso dado más cerca de la sabiduría.
Tanto en el discurso y elaboración de ideas teóricas como en la aplicación de actitudes prácticas, tiene categoría de Emergencia las últimas que se hallan en permanentes vigilancias ante las tendencias de negación que se vayan incubando. Si la Reacción ante los avances históricos no son frenados por los vigilantes del desarrollo y por los entusiastas de los cambios de superación, entonces el peligro de la descaracterización de los contenidos revolucionarios, está dado. La larga estela de ismos revolucionarios o presuntos de las décadas recientes (la de los setenta y aún la de los ochenta)fueron sostenidas unas veces por el acompañamiento a teóricos más o menos reflexivos -o revolucionarios destacados-que sostenían las estructuras-orla de las que se valían. Este hecho por sí solo demuestra como muestra inequívoca una imagen ridiculizada en la que fueron cayendo variables de actitudes conservadoras dentro de epígrafes semánticamente inflados de cambismos. Sería una concreción del quintocolumnismo tan criticado por los grupos más radicales que veían siempre infiltraciones del poder en sus filas, sin atenerse a que la principal infiltración contrarrevolucionaria era la de las actitudes mentales de negación y las caídas en adoraciones personalistas.
Para el futuro histórico, de poco o nada sirve, adoptar tal o cual calificativo nominal, si junto a ello se carece del prisma con el que entender y combatir la época en la que vivimos. A lo sumo semejantes atributos tienen una utilidad académica para mantener en vida, tal o cual corriente seguidista de tal o cual ilustre predecesor. Se trata de una existencia anfetamínica y en modo alguno creativa. Y supuestamente mantendría una coherencia en base a palabras, citas y análisis de épocas ya dejadas atrás. Los ismos citados como añadidos pontificadores a los nombres propios "de los grandes" han contribuido en sus momentos inconmensurablemente a la historia de la emancipación de la humanidad, sin creer por ello que todo lo aportado ha sido riguroso, correcto, exacto e infalible. Cada reyerta emancipatoria ha generado injusticias y lastres negativos. Cada revolución ha sido injusta por su propia naturaleza actuante. Cada cambio hacia adelante veta la vida a otras elecciones retrógradas. Y cada propuesta progresista puede atormentar a quienes no están en condiciones psíquicas subjetivas para seguir la pauta cambiante de los tiempos.
Sin duda toda la acumulación de experiencias anticapitalistas, victoriosas o no, han contribuido decisivamente a situar con mayor claridad, el costoso precio de la Revolución en la mayúscula de un Significante de Época. Ni las líneas teórico-políticas específicas, ni toda la acumulación de experiencias fácticas de intentos de nuevas sociedades, son o pueden ser menospreciadas. Ante toda contribución de análisis y todo movimiento progresivo nuevo se impone la necesidad ineludible de su reinterpretación y de su uso simbiotizado para acometer tareas históricas pendientes. Tareas como realidades por hacer que heredamos de hecho todas las personas indistintamente de los grados de compromiso adquiridos con teorías y situaciones.
Es una línea de interpretación dañina hablar en términos divisorios sobre "los que triunfaron y los que fracasaron". Todo proceso social avanza y se supera a sí mismo en base a aportaciones distintas que se van agregando a él. En definitiva todo proceso incorpora elementos extraordinarios en su velocidad ordinaria. El que contenga unas tónicas de aceleración o por el contrario unas tendencias de involución depende de las incidencias que en su seno tengan las fuerzas activas de todo proyecto revolucionario. Pero hoy hablar ya en términos de proyecto revolucionario como de escisión contextuada y programable a este tipo de sociedad ha perdido la fuerza semántica y conceptual de los tiempos en que la apreciación de un monopolismo de estado y una concentración de poderes hacía presumir la precipitación radical. En lugar de ello los fenómenos de marginalismos insertos en las sociedades comunitarias que han aceptado su rol de destino en una Realidad "a pesar de todo" soportable, hacen temer que la sociedad actual con sus variantes tecno perdurará durante todo el siglo XXI cuando menos. Depende de las intervenciones de los factores extraordinarios si los procesos de lucha se seguirán manteniendo como atestiguadores de contradicciones o como resolutores incuestionables de las mismas.
Todo análisis del presente se ajusta a lo que realmente éste es en tanto que desiste de releer la historia que lo ha determinado. En cada actualidad siempre hay un pasado del que hablar. La historia antecedente es algo incambiable ciertamente: lo que ha quedado registrado como Pasado es algo ya materializado y consumado sobre lo que no se puede reincidir. Pero es algo a la vez que existe como proyección residual y en tanto que es una cantera permanente para la extracción de nuevos conocimientos y a la que acudir para la comprensión de todas las experiencias coleccionadas. Los estudios de aproximación a la historia nos han revelado como la Lucha de clases ha sido la expresión orgánica de la principal contradicción interna que ha arrastrado distintos modelos de sociedad. Más profanamente: lo que unos han tenido y gozado ha sido exigido como goce comunitario por otros que lo han tenido privado. Sabemos que unas sociedades clasistas vinieron a reemplazar a otras y como las coyunturas insurreccionales presididas o al menos atribuibles a programas obreros no lograron consolidar sus triunfos siendo luego puentes de introducción de otras variantes y modelos de esclavitud humana. En esta aproximación al conocimiento del proceso histórico se ha constatado repetidamente que no hay unas clases justas y otras injustas, sino unas con reclamaciones y necesidades pendientes de satisfacer y otras con los temas de este tipo resueltas, sin que ese reclamo de satisfacción sea una garantía de otorgarla-a su turno- a otros sectores que han quedado rezagados en el proceso. Los móviles de egoacaparación han hecho furor en todos los contextos. A fin de cuenta en situaciones de desastre social las conductas de usufructo del botín acompañan a los protagonistas de los amotinamientos. Se ha constatado repetidamente como unos factores positivos pasaron a convertirse en negativos en un alumbramiento de inversión de roles, tras la concurrencia gestatoria de unas premisas de poderla alusión a un protagonismo heredado y asegurado de clase consecuentemente revolucionaria para el proletariado según una visión concentracionista de las industrias, y en el fondo reduccionista y simple de Marx, sería tan descabellada como la presunción de que el agente histórico del cambio se trasladaba al estudiantado, según el punto de vista de Marcuse, por su mayor acceso a la cultura y mucho mas la presunción trotskista de que la juventud podía ofertar mayor energía vanguardista y revolucionaria por la cuestión biológica de tener una mayor energía física. De hecho lo que está en duda es si una línea de búsquedas de agentes transformadores puede encontrarlos concentrados en un segmento social o humano. La facultad de transformación de las cosas está exageradamente repartida y siempre sorprende como individuos de todas las clases y orígenes se suman al proceso cambista, sin por ello ser necesariamente representativos o exponentes del sector al que pertenecen. Es más fácil el seguimiento longitudinal de una biografía de persona que dar explicación a los fenómenos de grupos en los que unas causas que generan unos cambios luego acaban por convertirse en efectos contrarios de los que pretendían. De hecho todo abanderado imagina mentalmente unos supuestos que una vez consumados pueden convertirse en obstáculos para sus propios intereses personales.
Hasta el s.XIX las convulsiones sociales que habían tenido lugar en países y continentes en distintas fases de desarrollo, apuntaban a que el Capitalismo sería el último modo de producción basado en la explotación´ de la persona por la persona. El análisis de las leyes económicas en torno a las que orbitaba la producción y el mercado permitió premonizar el proceso futuro de concentración monopolista al que se veía abocado el sistema social en su conjunto. La visión objetiva por la que se establecía la progresiva acentuación de la contradicción prioritaria entre aumento de socialización de las fuerzas productivas y apropiación .cada vez más, privada de ellos, se ha ido cumpliendo y demostrando con creces. Esto no ha ocasionado el imaginario y deseado tanto como deseable estallido definitivo del modelo social cada día más visiblemente alienante, relleno de antagonismos y superfluidades. Si este estallido no se ha cumplido no es atribuible ya al argumento máster de falta de conciencia y debilidad organizativa de una dirección. La responsabilidad hay que atribuirla a la no extracción de deducciones consecuentes de aquella visión de arranque. Un conjunto consciente no automatiza un avance directamente mecánico. La concienciación de una necesidad no le hace hueco y la engendra automáticamente.
Una nueva teoría y con ello la arrogancia del concepto de vanguardización de la historia y de sus factores pasa por el reconocimiento de que la vieja teoría ha caído y de que los análisis de estructura social no se han exhaustivizado todavía. Además después del marxismo teórico, una nueva teoría de transformación social no puede quedar exclusivamente en manos de la sociología, la economía y de la política. Los análisis de la economía del despilfarro (Samuel Bowles, David M Gordon,Thomas E.Wisskopf), los de la estructura social (Julián Marías, Anthony Giddens) y los del estado del bienestar (Elías Díaz, GöranTherborn)arrastraran carencias sin la contemplación de las aportaciones de la psicología comunitaria(Sanchez Vidal) y de la psicopatología evolutiva(C.Monedero).
Una teoría de transformación social pasa ya definitivamente por los discursos que contemplen tanto lo individual interfactorializado por la concurrencia de los factores de entorno e influencias sociales,así como lo colectivo por el agregado de los síntomas individuales. El sujeto deja de ser la víctima modelada del conjunto comunitario en el que vive, para ser a su vez, su cómplice y perpetuador.
El estado de inocencia es una frágil presunción que se viene abajo cuando el individuo adquiere suficientes datos de información como para saber a bordo de que sociedad y de que historia está y cuáles son las consecuencias indirectas que dimanan de sus actos. Incluso, evolutivamente el individuo es corresponsable desde sus etapas instintuales cuando unas conductas que no controla lleva a imponerse como sujeto exclusivizador en el núcleo consanguíneo al que llega y se materializa. La presunción de inocencia ya no tiene objeto en un mundo de tal densidad y complejidad relacional que cada micro acto en uno de sus extremos tiene impacto en sus antípodas. Cada individuo como miembro comunitario en distintos planos de relación con los demás no puede zafarse de destinos impuestos por las determinantes circunstanciales sino se convierte en un antagonista
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26 Agosto 2009
Una página de ayer: De La Oposición a la Complicidad
Una página de hoy: La política irrelevante
Los constructos tales como correlación de fuerzas, oposición política, lucha de intereses y coyuntura, habitualmente manejados en las articuladas elaboraciones en torno a supuestos o reales análisis de situación, han perdida vigencia, debido a las equívocas referencias que mueven su mención. En este texto converge un estilo de discurso pasado con un estilo expresivo moderno.
La correlación de fuerzas no queda limitada al fenómeno destacado de las siglas más poderosas de una escena política. Hay multitud de factores presentes en cada situación humana dada que no se pueden ventilar con un plumazo fraseado por la sociología y todavía más por el marxismo. Los indicadores de ésta correlación ya no son, como se creía antes desde la oposición imaginativa e idealista, los únicamente referidos a cantidad de conflictividad laboral y social. Hoy las huelgas en la esfera obrera, en lugar de ser indicadores de conciencia de clase, lo son de malestar y de explosión rabiosa desde la impotencia. ¿Acaso éste no fue siempre un componente en ellas? En cuanto las facciones organizadas para la toma del poder con que gestionar la sociedad de una manera mejor, el régimen democrático ya permite una alternancia de roles. Los viejos y nuevos administradores están condicionados por multitud de poderes fácticos, que los desnaturalizan.
La oposición política, no es solo la aparente y organizada (la de las declaraciones en prensa y la de los taconazos en las cámaras de representantes).Hay, un pueblo víctima de sus gobernantes y una repetición de miedos y disidencias, más o menos calladas o encubiertas. La oposición queda manifestada en multitud de conductas personales. La de no actuar como convidado de piedra y asistente mudo o espectador alienado a los conflictos de los palacetes, también indica una oposición política. El absentismo político también constituye una oposición a los títeres que representan las escenas de turno, en la Moncloa o en cualquier otra casa de estado. Pero evidente y lamentablemente el absentismo acaba por establecer una desinformación y con ésta un rezagamiento ante los sucesos. Si el poder, sigue siendo poder es por su capacidad previsora y por sus resortes de fuerza. Mientras que la sociedad humillada sigue estando bajo los imperios despóticos de un signo u otro, porque sigue permitiéndose perpetuar en la subordinación.
La lucha de intereses, existe en toda convergencia colectiva. Todos los individuos por definición no pueden compartir exactamente los mismos intereses. Un cierto desajuste está siempre presente. La modulación explosiva de los conflictos de intereses ha sido denominada por el marxismo como lucha de clases. Su evocación ha perdido la legitimidad histórica que tuvo. Una mayoría social puede compartir motivaciones e idearios comunes, bloqueados y destrozados por una minoría con mayor fuerza, pero hoy ya no existe una clase (el proletariado) con una misión histórica de reorganización social a cumplir. Las iniciativas innovacionistas parten de otros sectores reflexivos, y en particular de quien aprende a vivir librado de la explotación. Las fuerzas del trabajo siguen controlando los substantivos de la economía, lo cual no significa que controlen la perspectiva de recambio. Ser luchador situacional no garantiza ser constructor social.
La coyuntura o coyuntura política, es el conjunto de datos situacionales que miden las tensiones de grupos presentes en una rivalidad de programas. La coyuntura es lo que llena las páginas de seguimiento político. Un atentado ETA, la investigación de los GAL, un sumario judicial o una visita en la diplomacia internacional, puede marcar coyunturalmente la atención de la nación entera en cada momento. Sin embargo siguiendo atentamente los ítems semana tras semana de interés mayoritario, puede advertirse un cierto uso de las coyunturas, como una puesta en escena de previsiones de archivo, para polarizar atenciones y levantar discusiones. Hay otros datos desde la realidad anónima presentes en cada momento, cuya callada no les inhibe como elementos actuantes.
I/DE LA OPOSICIÓN AL SISTEMA A SU COMPLICIDAD
La auto reforma de las instituciones estatales que ha capitalizado la Burguesía española, ha sido la diana sonora que ha despertado tanto a la izquierda de soñadores con un cambio para-socialista del sistema, como a los posibilistas-diplomáticos, que ya en tiempos de la dictadura no se atrevían a acelerar el proceso de enfrentamiento político. A aquellos, la nueva fisonomía social les ha dado la lección maestra, de que el sistema cuenta con más capacidad de flexibilidad y de autonomía, que la atribuida; y a éstos, los ha colocado a cumplir la función social de desviación de los objetivos revolucionarios, a la que estaban predestinados.
Esa auto reforma indica por encima de todo una capacidad de iniciativa y de renovación por parte del poder. Ciertamente que en sus contenidos quedan reflejadas demandas históricas de la oposición, pero no ha sido la oposición quien las ha impuesto con sus condiciones, sino el propio poder que ha marcado las pautas del cambio legislativo y de los órganos de poder.
Aún quedan organizaciones izquierdistas que no han salido de la vigilia somnolienta en la que están y continúan soñando con insurrecciones imaginarias inmediatas (ilusionando la gran debacle como sinónimo de una gran solución). Y aún quedan sectores organizados en las filas del posibilismo que no aceptan cumplir el rol que el capitalismo exigirá de ellos. Pero tanto éstos han entrado en la recta final de su potencialidad histórica disidente, como aquellos tienen agotadas sus despensas de imaginación idealistas. Un nuevo periodo de devertebración y ahogamiento de las iniciativas de alternativa radical queda abierto, y aunque es la consecuencia de una coyuntura de transformaciones conniventes, actuará como un decretazo en el que las bocas críticas serán encerradas en los bozales de una nueva clase de represión: la de la sutilidad, en la que intervendrá implícitamente los propios grupos que hasta hace pocos días se reclamaban de la lucha y la confrontación.
La oposición "civilizada" de ayer, es el fiel comparsa de hoy de un orden social, al que ha renunciado transformar de raíz. El fantasma del cambiazo de mandos en una gestión de poder pero para cumplir en lo substancial la misma función, ha oteado sistemáticamente en los cuadros sociales de cambio. Es atribuible a la fragilidad de principios de los mismos individuos (todo sujeto de poder, acaba sujetándose a sus ventajas de dominio). Y del movimiento de izquierda revolucionaria surgido en la década de los 60, ya no queda más que el testimonio mudo del estoicismo. Las citas frontales de pulsos entre abanderados de alternativas y seudoalternativas y los gendarmes del inmovilismo, re atestiguan situaciones de impotencia, bloqueos del movimiento y hasta el impasse teórico. Hay un lento pero constante movimiento de aproximación implícita a las posiciones derechistas. Una vuelta atrás se cierne en las carpetas de los órdenes del día de no pocos comités y reuniones y organismos. Así como el reformismo tiende a socialdemocratizarse, también partes importantes de lo que se dio en llamar "nueva izquierda" tienden a integrarse en la defensa deposiciones reformistas. El reformismo se antoja así como una vía de posibilismo.
La relativa noviciedad en años de historia particular, de los partidos de ésta nueva izquierda, no los excusa para q. vayan divorciándose de la identidad con sus orígenes y con la función rupturista, por la que nacieron.
Ni España es el primer escenario geo-político, en el que ocurre semejante proceso de claudicaciones en cadena, o de integrismo justifico en aras a razones efectivistas; ni se deba a la iniciativa lúcido-europeísta de la burguesía autónoma. El que queden desbaratadas las líneas políticas de toda la gama de grupos que hemos compartido el espacio de la izquierda comunista, no se debe tampoco a una débil capacidad previsora del futuro, el que muchos grupos y militantes hayan caído en la vaciedad teórica y política. Haber quedado sin opción y sin programa, es haber quedado sin armas de análisis, y esto sólo se explica, porqué el cuerpo ideológico en el que se confiaba, había quedado visiblemente fisurado.
El enfrentamiento en la nueva correlación de fuerzas, ya ni pasa por continuar aplicando los viejos esquemas que fueron acuñados en virtud de otras épocas ni pasa por plagiar, directa o indirectamente los esquemas de los partidos dominantes, de los q. se había disentido, y ante los q. se continua afirmando la necesidad de combatirles. Es más fácil saber contener el momento y elegir por donde continuar desde una perspectiva de desarrollo socio humano extralimitando la estrecha visión de superación del modelo político de dominación. El enfrentamiento a una nueva situación concreta, pasa ante todo por reflexionar rigurosamente acerca de las causas, por las que la perspectiva socialista ha fracasado momentáneamente, en tanto que ha sido alejada como perspectiva inmediata.
II/LA POLÍTICA IRRELEVANTE
Continuar con las proclamas apologistas de un mundo fantástico absolutamente venidero, carece totalmente de sentido. Primero, porque los diversos diseños de sociedad utópica continuan marginados en las bibliotecas de la propia utopía y de la irresponsabilidad política, es decir,de la incapacidad para establecer garantias de realización.Segundo, poprque la generalidad teórica cumple un desarrollo en el plano imaginario antes que en el análisis de las contradicciones específicas y así, va poco mas allá del alegato poético.Y Tercero, porqué el exceso de una disciplina propagandista de un más allá social,para centrar la atención en el después,acaba por saturar el interés,cuando queda despreciada la respuesta de que hacer en un momento presente.
Tradicionalmente las luchas opositoras han hablado de mundos mejores y conceptualmente posibles: los mundos de la igualdad de y de la fraternidad. Y continuamente antiguos vocalistas de tales parlamentos, acabaron rebajando sus presupuestos para someterse a la verdadera ley que rige en política como arte de lo posible. Y lo posible ha acabado por saciar e insatisfacer a las mayorías arropadas con su manto. Las políticas modernas van quedando para la irrelevancia y el desinterés de los pueblos. Y eso no solo se manifiesta por las bajas participaciones electorales (incluso para el referéndum del 6 de diciembre de1978, fue notorio el absentismo, solicitado desde la izquierda radical, pero interpretable con diferentes lecturas) y por la desconexión informativa en lo que va sucediendo. Una parte importante de los datos que llenan las farándulas palaciegas y las declaraciones de unos y de otros a modo de juegos de pelota, no pasan de ser descalificaciones mutuas y tácticas de ocupación sibilina de las páginas periodísticas. La verdad indefensa y amordaza genera las lógicas reacciones
Para hacerla prevalecer, pero en los continuos toma-daca entre facciones de poder, o entre el legislativo y la oposición mayoritaria que le pisa los talones. La parafernalia circense a la que los gubernamentales acostumbran a la población, y ante la que ésta acaba por optar en hacer antes un seguimiento de otros espectáculos televisivos y carnavalescos, que no sucumbir a la pesadez gástrica de las declaraciones bigotudas del fantoche de turno; es el principal indicador de que el poder se segrega a sí mismo y que sus oponentes más cercanos, erigidos como las varas justicieras del momento, tampoco dan una referencia de estabilidad ni de solución. La política es el oficio de los políticos. Ya ha dejado de ser el espacio de interés compartido por todos los ciudadanos sociales interesados en el porvenir colectivo y en un futuro sensato. Posiblemente para muchas mentes la sensatez pasa por la inhibición participativa en juegos de desgarro donde los criterios intervinientes, no son los de la solidaridad cívica y el apoyo mutuo, sino el de la descalificación continuada de cualquier voz disidente proceda de donde proceda. Las páginas de los periódicos pueden resultar somnolientas cuando temporada tras temporada unos mismos tipos impresentables y éticamente discutibles pretender marcar pautas de conducta para todos.
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25 Junio 2009
TRUEQUE Y CONFLICTO INTERCAMBIOS Y MEDIACIÓN DE CONFLICTOS
Todo acto transaccional implica que lo pacten al menos dos partes. Si sus términos de acuerdo inicial no satisfacen totalmente el desenlace del trueque en estado final, se ha dado un proceso conflictual. Una red de intercambios es solo (y esto es mucho) una estrategia para organizar actos de ayuda recíprocos sin tener que pagar por ellos en el sentido clásico del vínculo compra-venta. Hasta aquí todo parece muy elemental y evidente. Pero una red que se expansione como una familia de soluciones subeconómicas admite muchas variables: distancias ante el propio grupo, posibilidades híbridas de intercambio +pago de costes (que no de servicio y/o tiempo de trabajo) e incumplimientos de lo pactado.
En la medida en que una red de intercambios admite o puede admitir cualquier clase de adherente o persona asociada con tal de que cumpla los requisitos elementales de la filosofía del trueque, puede crecer con personas de todas las ideologías y valores. En consecuencia una red de este tipo no puede evitar reflejar lo que socialmente sucede a nivel de roces en las transacciones clásicas. Esas neotransacciones no se libran pues de las pugnas típicas cuando uno no está de acuerdo con lo que espera recibir de un otro. Ante esta situación, prematuramente en el desarrollo organizativo de un proyecto de esta clase, algunos desacuerdos traducidos en impagos (del procedimiento simbólico preestablecido de acuse de recibido de un servicio) pueden anticipar la figura del agente mediador en un malentendido.
Siguiendo otros modelos organizativos de partidos y centrales sindicales y empresas, que sus comités disciplinarios recuerdan lo ético y lo correcto. Si esto es así se puede producir una consecuencia paradójica: que el tiempo de gestión para hacer valer la propia razón o para impedir que la otra parte haga de chismosa o difamadora, o que sea firmado lo pactado, puede ser inmediatamente superior al tiempo real de la transacción[1] . Pasar por su resolución tiene un coste finalmente multiplicado de lo que ha pretendido ser compensado. Lo cual puede posicionar a priori en una toma de actitud de negar la mediación, puesto que a fin de cuentas la envergadura de lo transaccionado se mide en packs mínimos de tiempos[2] . La metáfora de esto es que socialmente en un modelo de capitales privados y de economía para ricos, pasa lo mismo. Las leyes, se dice, existen para todos, pero no resulta práctico acudir a los tribunales para un buen número de acontecimientos lesivos y conflictivos que nos rodean, puesto que la supuesta solución (gestiones+gestiones+inversión de tiempo) a veces es peor que el propio mal. ¿Quiere decir esto que entonces hay que ignoran contactos conflictuales? No, pero sí mantenerlos en su justo lugar. Es inevitable que en una organización de intercambio, pública, simple y abierta, se pueda colar cualquier grado de mezquindad, arribismo y oportunismo. Si la mala suerte te cruza en su camino el mejor acto de supervivencia es eludirla, de la misma manera que no repetirías ir a comprar por segunda vez a una tienda que te estafan en el peso o en la marca de las etiquetas de lo que compras.
La mediación mayor para conflictos es ponerlas medidas previa para que no den a lugar, y eso pasa por explicar más los avatares de una asociación de intercambios y lo que significa en todas sus posibilidades y convocar su acceso a personas de fuerza alternativa. concepto este que puede mover a un montón de alegatos puesto que si una red es solo para quien sabe lo que es intercambiar en una época con pocas experiencias de ello, es tanto como circunscribirlo a una exigua minoría. Esta no es una vía. En cambio sí lo es el de la apertura corriendo con todos los riesgos: es decir con su asociación con adherentes que quieran colegiar la experiencia con otros e irla aprendiendo simultáneamente. En ese crecimiento cuantitativo el síntoma global de la asociación será el de los imaginarios de sus miembros. La asociación será más práctico realista y con futuro o más idealista y neurótica, según el equilibrio de sus físicas y metafísicas internas. Aunque posiblemente como toda asociación encerrará distintas velocidades internas y perspectivas. Por ahora las nuevas experiencias que van surgiendo sirven como escuelas de aprendizajes en los contactos negociados más que como volúmenes considerables de transacciones que permitan hablar de alternativas consistentes.
[1]Un solo servicio puede ser de la inversión real de pocas horas mientras que una gestión con careos por ambas partes en conflicto puede suponer varios contactos a lo largo de días o semanas.
[2] después de más de un intercambio entre dos troquistas que ya se conocen y consolidan sus términos de contacto quedan reducidas las probabilidades de conflicto y de mediación de un agente mediador como tercero.
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25 Junio 2009
LA FORMACIÓN OCUPACIONAL COMO ALTERNATIVA HIPOTÉTICA AL PARO
La inversión en adiestramiento y la capacitación tecnológica para facilitar la asunción de nuevos empleos, y en particular los relacionados con las nuevas tecnologías, ha generado un movimiento multiplicado de asistencia a los centros de formación ocupacional. Como se sabe, estos proporcionan conocimientos gratuitos a aquellas personas que atestiguan situaciones de desempleo de larga duración. Según si su desempleo se ha cronificado (más de un año sin trabajar)o ni siquiera ha habido lugar porque no ha habido todavía un primer empleo, los centros de formación proponen toda clase de cursos con los que impartir unos dominios técnicos a la vez que asegurar una articulación entre necesidades del mercado laboral y trabajadores vacantes especializados.
En ese sentido, los centros vienen a cumplir la doble función de formadora y de promotora laboral. A escala local, acaban tomando funciones por encima de las OTG que están limitadas a ser una burocracia de control y una oficina estadística. Y a esa misma escala pueden concertar períodos de prácticas en empresas, que tácitamente actúan como fases de prueba, permitiéndoles a las empresas un observatorio gratuito y práctico para decidir seguir adelante con un contrato provisional. Las empresas que se precian como generadoras de empleo y contribuyentes a la sociedad, son conniventes a las iniciativas de la formación ocupacional, y prestan sus espacios para absorber un puesto de trabajo, que no siempre es tal, sino la prolongación de un período formativo.
La empresa puede tener a alguien en prácticas y no convenirle su absorción por seguir una política de empresa restrictiva en cuanto a comprometerse con una amplitud de nómina. En todo caso, las empresas crecen numéricamente no por intermediación de los centros ocupacionales de la Generalitat, sino por una necesidad intrínseca de asumir una cartera de trabajo para la que necesita más cuota de profesionales. Aunque esa función intermediaria de las oficinas extensivas del Departament de treball, que controlan la ocupación, no deja de contribuir a una imbricación de los distintos sectores sociales al problema del desempleo.
Para la percepción de los adscritos a las distintas series formativas, control de trabajo y formación impartida es un tándem que responde a los mismos intereses institucionales. Siendo que los packs de cursos son un curioso mix de materias en las que abundan aquellos no directamente implicadas por el título del curso o por las materias anunciadas. Puede haber un 20% o más del tiempo lectivo dedicado a temas colaterales, de tipo jurídico-laboral, medio-ambiental, idiomático y psicosocial [1] .que en sí mismos pueden tener un interés pero que son altamente disgustantes cuando son de seguimiento obligatorio, aunque el interés de la persona matriculada en el curso sea por su lectividad del 80% o menos de materias de interés técnico y profesional. Parece que los centros ocupacionales han perdido el oremus de su función real: la de formar y cualificar técnicamente a sus adscritos, para cumplir con un programa política de exigencias que es el que determina los contenidos de cada curso. El centro propone la materia central y aporta los profesionales para darla, mientras que el departament de treball concede la subvención en tanta se complemente con el pack de otras materias obligatorias.
La paradoja de esa situación es que el circuito itinerante de un profesional que decida reciclarse haciendo cursos distintos, acabarán repitiendo los packs añadidos de materias, sin que le valgan las acreditaciones de haberlos hecho. El parámetro de convalidaciones no existe para estos casos, puesto que se presume que la permanencia del estudiante en cursos de este tipo va a ser de duración breve, aunque legalmente se puede hacer al menos un curso[2] cada año. La paradoja es que el propio sistema no prevé que condena a los adscritos a cursos a que se permanenticen como estudiantes repitiendo una parte de las materias. Obviamente los adscritos a esa condición desarrollan habilidades elusivas a corto plazo dando un abstencionismo asistencial alto en aquellas partes del pack que son inaceptables, no por falta de interés sino por improcedencia en la presentación y el lugar. Si los centros ocupacionales para conseguir sus subvenciones deben configurar los cursos de acuerdo a la normativa, a su vez el Departament de Treball debe incluir materias de acuerdo a pautas de la UE si quiere obtener fondos sociales europeos.
Al principio de los cursos, su incentivación era dada por sur cursos doblemente subvencionados: eran ofertados con coste cero por parte de los adscritos y además la asistencia era remunerada. Posteriormente se ha retirado su subvención salvo pequeñas becas que algunos ayuntamientos se permiten conceder, y otras relacionadas con desplazamientos[3] . Ciertamente el coste cero de los cursos es ya de una gran ayuda pero su configuración con espacios del programa contradictorios entre sí, los devalúan. Da antes la impresión de un interés por parte del centro en connivencia con el departament de Treball, de abultar los cursos con horarios y materias, para poder facturar presupuestaciones mayores, que no de convertirlos en instrumentos aptos para facilitar la inserción sociolaboral.
Dentro de los cursos estrella están los de nuevas tecnologías ante la perspectiva de demanda creciente de nuevos profesionales para el mundo de la nueva economía. Es así, como un buen número de centros ocupacionales, dan un nivel u otro de informática, y no es de extrañar que en un mismo curso se introduzcan multitud de programas y de niveles de estudios. Eso predetermina unos seguimientos altamente heterogéneos que se convierten en uno de los factores de dislocación de los mismos cursos, imposibilitando a veces que lleguen a término por falta de quórum asistencial.
En general los centros ocupacionales proponen niveles y contenidos básicos o de introducción para alcanzar categorías de técnicos auxiliares. Cuya acreditación está prevista aunque su entrega suele ser siempre inexplicablemente demorada. Se presentan como un puente entre la especialización inexistente a una especialización mínima que permita empezar-o recolocarse- en el mundo laboral. Y se deja para un después el perfeccionamiento tecno profesional. Cabe pensar que la formación ocupacional tendrá que abarcar campos de especialización mayor acercándose a cotas de técnicos medios, siendo un híbrido entre lo que son y las escuelas de Trabajo y de Ingeniería técnica industrial. Aunque por el momento a los centros les importa producir cursos subvencionados, y a sus subvencionadores el reclutamiento de trabajadores en paro para promocionarlos como profesionales potenciales.
El objetivo es también una recolocación numérica de cada caso, para que estadísticamente el panorama social resulte más aceptable. Teóricamente el perfil psicológico de cada candidato es muy importante para canalizarlo hacía su potencial laboral fusionado con sus intereses vocacionales. Para ello, los centros ocupacionales tienen contratados en algunas ocasionales profesionales con supuesta capacidad evaluativa[4] de sus estudiantes. El centro tándem control laboral querrá por encima de todo ser de ayuda práctica a su estudiante adscrito e incluso le hará un seguimiento, un tiempo después de finalizar el periodo lectivo, para comprobar si ha obtenido trabajo de lo aprendido o de cualquier otra cosa. Esa función de seguimiento funcionarial, no siempre será bien acogida por los estudiantes autónomos que vendrán a emplear un tiempo en el centro ocupacional por su gratuidad y su reciclaje en horas libres de su época de parado.
Por lo que hace a los sujetos subsidiados con una RM las elección de centros ocupacionales con cursos para profesionales, tienen un interés extra además de los conocimientos técnicos concretos que se puedan obtener en ellos, ya que son una manera para librarse de los, sorprendentemente, clasificados cursos de técnicas laborales [5] , donde son otro pack basado en un curioso criterio de antropometría de la superioridad. A saber: el de que el sujeto de desocupación crónica remite a un perfil de inferioridad y de falta de recursos básicos para intercambiar información con el medio social y para sobrevivir tal y como hacen todos los demás trabajadores en activo: acudiendo cada día al trabajo y cumpliendo con los requisitos del Estatuto de los Trabajadores. Ante tal panorama no resulta extraño comprobar como muchos subsidiados forzados a su asistencia se ingenian varias fórmulas para no acudir a unas clases que saben tiempo perdido.
A pesar de resultar un fracaso, el departament de treball insiste y cada principio de año, las bases de datos de los subsidiados llegan a las manos de centros ocupacionales y de evaluación psicológica que van a la caza de los subsidiados al amparo del decreto y con explícitas amenazas que una inasistencia a la cita puede ocasionar una pérdida del subsidio. con tal ultimátum no sorprende que la disponibilidad subjetiva a acudir a tales citas y centros sea enormemente baja, y que al malestar subjetivo de vivir en precariedad de los convocados, se añada una furia especial por ser citados a la fuerza y bajo amenaza de perder el poco apoyo económico que tienen .furia especialmente alimentada por el hecho de que la suma de centros y de gabinetes que acceden a las bases de datos son arribistas de peor género que se valen de una situación de desempleados, para facturar a su costa unos servicios millonarios, indistintamente de si tienen valor o no. Paradójicamente el asistido de pirmi acaba cumpliendo una función productiva y a su pesar contribuye a la circulación del dinero, ya que es utilizado como materia presencial para unos servicios, como tests de evaluación y aptitudes profesionales, o impartición de los referidos cursos de tècniques de recerca.
Lo más curioso es que a la administración no le interesa hacer un seguimiento del perfil de cada inscrito no importándole si aquello que le impone lo ha hecho con anterioridad. Se limita a cumplir estrictamente con lo previsto y a utilizar a un individuo más que dará un +1 a la cifra con la que trabaja, que le permitirá facturar otra parte del presupuesto previsto.
Toda vía de discusión está negada. el último en ser preguntado es el propio sujeto, que en tanto que subsidiado ha perdido toda voz y voto y se le considera poco más que escoria social que genera unos gastos permanentes. Puesto que cobra debe acatar órdenes (para eso firmó el convenio de prestarse a actividades a favor de resolver su situación de desempleado). Lo malo es que no hay razones estadísticas para presuponer que ese tipo de curso al que es obligado a asistir le vaya a servir para algo, salvo para controlarle. Ese control se hace así un doble nivel: tácitamente ya que la asistencia horaria a un lugar es incompatible con otra asistencia a otra parte (con un trabajo negro por ejemplo) y manipulativamente, tratando de responsabilizar al sujeto de su precaria situación, ante el que queda eximida de toda responsabilidad el sistema social como conjunto.
La tutoría de curso, suficientemente adiestrada para eso hará una proyección de su propio esfuerzo personal hacía todo personaje sea cual sea su personalidad y momento biográfico, que debería hacer un esfuerzo equivalente, olvidando que la detención de un puesto de trabajo por parte de un empleado siempre implica al menos que no pueda ser detentado por otro empleado convergente.
El resultado es que los cursos de Técnicas de Empleo están vertebrados en torno a una caza de los asistentes para venir, a un centro que les suele quedar fuera de su territorio de relación, para hacer unos cometidos que no le interesan en lo más mínimo y para acogerse a unos servicios que suelen ser bastante disminuidos, acercándose a situaciones ridículas[6] .En conclusión, el estado benefactor instrumenta una serie de recursos ocupacionales para dar procedimientos y bases con las que enfrentar el mundo de la demanda laboral. Por otra parte no es consecuente con un análisis de determinantes estructurales que llevan a paros estancos y crónicos y a la necesidad de subsidiarlos por la vía extraordinaria cuando el régimen general de seguridad social ya no cubre el desempleo. Y si bien toda formación como inversión teórica es importante está resultando un fracaso como inversión especulativa a corto o medio término.
[1] técnicas de habilidades sociales para enfrentar entrevistas de empleo y presentaciones de curriculums.
[2] Algunos de estos cursos tienen 300 horas de duración y no pocos alcanzan las 700 o más. Los unos pueden implicar mediajornadas de todo un trimestre, y los otros superar todo un semestre.
[3]Una anecdótica curiosa que muestra la lectura restrictiva de estos cursos y de la extraña manera de facilitarlos, es que a veces son proporcionados en lugares muy distantes de la ubicación residencial de sus matriculados.Para contrarrestar en cierta forma los gastos por desplazamiento son previstos sus pagos, pero para ello tiene que ser en transporte público y no es considerado el gasto de gasolina o de vehículo particular.La administración infiere que un empleado debe desplazarse de un modo barato y demostrativo y para eso no premia su desplazamiento autónomo en vehículo propio,no admitiéndole ninguna argumentación sobre el tiempo ganancial que consigue así.
[4] Que la anecdótica viene a desmentir. Puede suceder que acudir a un centro para un determinado curso se obtenga la sugerencia por parte del psicólogo de turno en funciones de administrativo, que en su lugar se puede hacer cualquier otro por falta de plaza en el anterior.
[5] Los cursos de técnicas laborales están pensados para personas cuasi desalfabetizadas y a las que se supone con un coeficiente de inteligencia muy bajo. Son iniciaciones a los protocolos más básicos para moverse dentro del mercado laboral, enseñando donde obtener ofertas laborales en una hemeroteca con los principales periódicos de oferta (el país, La vanguardia, Segunda Mano,...) que suele ser desactualizada y en la que no esta presente el DOGC o el BOE.Suelen dar las pautas de cómo coordinar entrevistas por teléfono y dan unas horas para repartir una línea telefónica entre varios inscritos al curso.
[6] Para utilizar un número de fax y de teléfono, desde el que poder enviar cvs y recibir llamadas independientemente ,resulta tan complicado y tan controlable, que cualquier cabina de teléfono en la calle menos neurálgica, puede cubrir mejor esa función comunicativa, Para utiliza la fotocopiadora, requiere tanto protocolo, que toda tentativa de hacer copias de cvs u otros documentos pueden constituir una heroicidad. Una simple sala con una mesa en la que haya los periódicos del día y un os teléfonos de línea abierta al exterior, y una fotocopiadora y unos ordenadores, serían mucho más óptimos y darían resultados más eficaces, manteniendo todo el equipo con presupuesto inferior, que esos cursos, que -ya ha quedado dicho-. no son tales sino procedimientos camuflados de control del posible fraude de los subsidiados por permitirse trabajar a la vez que cobrar esas pagas diminutas. algo perfectamente legítimo cuando la suma de lo uno y de lo otro, sigue sin alcanzar el 50% del salario medio consolidado a escala de geografía española.-
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13 Junio 2009
Del dogmatismo de origen al simplismo posterior. JesRICART
El pronóstico de pasar por una etapa de dogmatismo es la dejar un residuo de simplismo en los nuevos planteamientos que se haga ese ex dogmático pero que no ha conseguido abrazar el sentido dialéctico de la evolución. Dentro del heterogéneo campo progresista por situar al conjunto de posiciones críticas contra el viejo mundo y las antiguas manías no es extraño encontrar conductas totalmente retrogradas. Hábitos superados y en cambio tener ideas muy, aparentemente, adelantadas. La ambivalencia de la misma crítica -eso ha sido sobradamente señalado- nutre tanto a posiciones ideológicas evolucionadas como otras completamente inadmisibles. Todavía encuentro con quien en sus casas no hacen algo tan elemental como separar las basuras y le da igual unir plásticos a restos vegetales y cristales en el mismo pote, y al mismo tiempo. No entienden ni están al corriente de las plantas de reciclaje y el valor de producción de nuevos abonos a partir del compost. Debo decir antes de seguir que tengo más en cuenta estos pequeños detalles que los grandes discursos de una persona. Opino que quien no ha entendido la necesidad objetiva de medidas básicas de respeto para los demás y para el medio ambiente, que va a incidir en el futuro y por tanto en generaciones de por venir, es que tampoco está capacitado para entender otras muchas circunstancias de la vida moderna. Después de observar distintas circunstancias y distintas actitudes de ese tipo de personas que quedan rezagadas con respecto a nuevos procedimiento y pautas de comportamientos colectivas he llegado a la conclusión que el criticista de la totalidad que muestra su aparente radicalidad con frases contundentes por no decir dogmáticas ("todos los decretos gubernamentales o de tal gobierno son nefastos"," todo lo que digan las noticias no es cierto""la solidaridad internacional es sistemáticamente un engañabobos" "lo han dicho en la tele luego entonces es verdad"...) solo su déficit en la critica con opiniones de piñón fijo que le impiden avanzar y entender la circunstancia década medida y la potencialidad encerrada en cada acto de vida. Hay formas actitudinales sencillamente inaceptables. Algunas además son perseguibles y punibles por el impacto dañino que hace en los demás. La radicalidad de los planteamientos en su expresión crítica no se puede confundir con el no permanente. Todo lo que emite un gobierno, un estado dado, una coyuntura política no hay que suponer que es solo lo circunstancial. Parte de los sucesos tienen un largo proceso detrás, parte de ellos son demandas que conectan con justas reivindicaciones históricas.
No sorprende tanto que alguien sumido en la inopia no tenga sensibilidad ecológica como que no lo tenga quien se ha curtido con la adversidad, ha participado de las peleas contra el clasismo social y está apoyando a movimientos y actitudes progresistas por un lado y no sabe distinguirlas en otro. En un tiempo la toma de posiciones se hallaba más bipolarizada. Había solo dos clases de comportamientos destacados: los que estaban de acuerdo en que las cosas continuarán tal como estaban y quienes luchaban por cambiarlas. Esa división no es que sea del todo obsoleta pero mientras antes el inmovilismo vivía bajo el mismo palio del conformismo el progresismo abrazaba positivamente todo lo que llegaba de innovador y crítico para librarse de los lastres del pasado histórico.
Se fue dando una evolución de tal modo que muchas personas suscriptoras del inmovilismo entendieron que sus credos, fes y reaccionarismos no llevaban a ninguna parte dando paso a aceptaciones antes totalmente impensadas. Fue así que madres rígidas educadas en los postulados de la burguesía no aceptaron a sus hijos homosexuales en las edades de sus autoafirmaciones o reconocieron en sus crisis del ridículo que pedir a sus parejas de visitantes no casados a que durmieran en habitaciones separadas era una de las estupideces más grandes. La hipótesis es que el sujeto que ha sido mentalizado con estructuras dogmáticas de reproducción del pensamiento cuando se pone en contacto con otras formas de pensamiento que son críticas de la rigidez y de la moral cerrada por tanto del dogmatismo no evitan superar la inercia que les dejara éste en su etapa anterior. El acostumbramiento a maneras reduccionistas de pensar va en contra del pensamiento. De hecho abandonar viejas formas pensando encontrar nuevas fórmulas legadas por otros (`pesados insignes o teorías reputadas) ya remite a un planteamiento de base equivocado. Alain sostenía de una forma contundente que el pensamiento era indelegable. Lo que le toca pesar a cada cual es un realidad una forma de repensar lo que otros han pensado con otras formulas. Si un hecho no es re-pensado no es comprendido. Es insuficiente con reproducir la fórmula crítica que haya ante aquello por avanzada que esté respondiendo a la moda progresista del momento, es ineludible tomarlo como algo propio. Pensar significa adoptar una actitud magistral tomando cada artefacto teórico ajeno como algo para el interés propio, como algo que pertenece al universo propio. Ese repensar también implica estar auto vigilante ante uno mismo y sus tendencias a ritualizar su vida aunque desde lo intelectual crea estar inoculado de los automatismos y de la vanidad de pertenecer al reino pensante. La costumbre es algo que transforma el mundo de alrededor en algo opaco y terminas por no ver los sitios en los que vives; por eso, la mirada del forastero o del que llega por primera vez es muy beneficiosa, opina Antonio Muñoz Molina, ya que se sorprende de lo que a ti ya te deja indiferente.
La conversión del criterio en dogma puede ser lenta pero tramposa. Los criterios de vida que sirven durante una época no tienen porque servir a la siguiente, incluso los recursos más queridos y los argumentos que parecían más fiables pueden dejar de tener valor a la luz de nuevos datos incorporados en el pensar y de nuevos saberes. La reproducción de las formas dogmáticas con los contundentes universales del todo-nada, siempre-jamás, solo-nunca, todos-nadie, hacer-no hacer,...no lleva tan lejos, por otra parte el mantenimiento del discurso en la ambigüedad permanente y en el alegato de los gradientes según el cual todos los humanos tenemos algo de todos los demás, tampoco lleva más lejos. El compromiso con la investigación de la verdead es el que sostiene el compromiso con la teoría y este discurre por formas verbales radicales. Cuando Hans Küng recuerda dentro de una línea de tradiciones doctrinarias que sostienen lo mismo que "la humanidad solo aprende con el sufrimiento" no entra en la reinterpretación de que la acumulación de sufrimiento es una experiencia por la que necesita pasar cada generación y cada individuo ya que no le basta las enseñanzas derivadas de los antecesores por sus sufrires equivalentes. Una considerable parte del sufrimiento humano empieza y se consolida con el hecho dogmático que no da entrada a nuevos saberes. El dogma representa un rol de firmeza que se ampara en la cobertura de la supuesta infalibidad no demostrada de lo que sostiene.
He conocido antiguos creyentes que no pusieron en duda la virginidad de María la que dio a luz a Jesús el nazareno y que abrazaron opciones alternativas posteriores en las que sustituyeron los argumentos por la creencia y el simplismo. Lo más que se puede pedir a cualquier seguidor de cualquier teoría o praxis es que ejerza su derecho al análisis y a actuar en consecuencia. No basta con encontrar a una figura extraordinaria que ilumine un camino a seguir si cada cual no se convierte en autor firme y convencido de sus pasos. El hecho de las posiciones anti dogmáticas no significa que el crítico no dé lugar a dogmas sustitutorios en lugar de alterativas. En el mundo de lo mágico y lo esotérico, así como del naturismo en las dietas y en las medicinas ha resurgido el dogmatismo con fes ciegas en productos o nombres sin cuestionar la validez de los contenidos, tanto de los físicos como de los ideológicos. Las condiciones de sujeto para cambiar una ideología A de origen por una B de adopción están en un déficit en la superación de la primera y en la consolidación de ese déficit en el abrazo de la segunda aunque ambas sean completamente opuestas.
El sufrimiento humano está directamente determinado por formas de pensar e ideologías dominantes y no solo por el hecho de que el mal en forma de protagonistas malvados se complazcan en hacer daño a los demás. El mal está también inscrito en las formas dogmáticas de entender los misterios del mundo.
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30 Mayo 2009
De la especuláción a la Empiria. JesRICART
La investigación en verticalidad (en profundidad) de un tema significa estar en una recolocación continua de la propia función analítica. ¿Qué centra la mirada? ¿A dónde puede alcanzar y dónde no debe mirar? Cada problema marca por sí mismo su abordaje y sus límites. Un problema no deja de ser problema por el hecho de acudir a todo un magma discursante o paralelo pero que no hace sino merodearlo sin abordarlo con rigor. De hecho, un discurso continuo como pensamiento en público o en voz alta no pasa de ser una ostentación de aquello en lo que se está interesado y no en una demostración de que se avanza en ello.
Desde la filosofía especulativa me interesa un tema para el que no me consta que se hayan dado líneas de preocupación concretas. De hecho la tradición universitaria en filosofía es el centramiento en autores o en aspectos concretos y una revisión de éstos o una puesta al día de las revisiones que se hayan hecho. Se podría hablar de una historia de la especulación misma como la de un continuum de relecturas. Cada autor fundamental que se ha posicionado en torno a los temas fundamentales, ha dado lugar para innumerables relecturas, de tal suerte que la especulación especula consigo misma, quedando desgajada de los comportamientos prácticos de las materias sociales de los saberes concretos. La filosofía sigue siendo ese lugar en el que se piensa todo desde la licencia de preguntar lo impreguntable, pero que no está obligada a dar respuestas a nada, si no existen. En su terreno, maneja unos discursos y unas dimensiones con una presentación vocabular muy distinto a aquellas áreas que existen para las respuestas concretas. El imperio de la realidad es su empiria. Cualquier visión general argumentativa sin una traducción para los cambios reales puede ser sentenciada por demagógica.
Al mismo tiempo todos los vocabularios específicos y todos los marcos especializados partieron remotamente del tronco común del pensamiento filosófico. Se desgajaron como hijuelas que no podían sostener una teorética separada de la urgencia de unas respuestas de cambio. Más modernamente, las diferentes especializaciones universitarias han venido a confirmar la impositividad de unos discursos propios, autónomos y recíprocamente distantes, dada la imposibilidad de registros comunes para temas diferentes[2] . No se trata solo de un cambio de lenguajes formales sino de un cambio sustancial del propio concepto de la ley de causalidad.
La teorética gesta condiciones para marcos epistémicos, mientras que la empiria propone modelos de correlaciones entre causas y efectos. Ambos planos del registro intelectual son necesarios y su desarrollo pragmático no tiene porque estar en un mismo proceso de investigación. La especulación tiene un valor en sí misma sin que proporcione resultados y la ciencia básica en investigaciones empíricas, tiene el suyo aunque caiga en un fragmentalismo.
La especulación tiene un valor de latencia que es rescatado por la empiria. Entretanto ¿acaso está obligada a callar? Contestar afirmativamente sería tanto como negar el pensamiento abstracto y libre de concreciones de campo. Lo cual llevaría a la negación de la filosofía misma, en tanto que no serían reconocidos los metalenguajes para el quéhacer científico.
El puente de conexión entre el marco conceptual y la analítica práctica no tiene porque venir ensamblada en una misma investigación-tipo ni dentro de un mismo proyecto de trabajo explorativo. Ni siquiera en un seguimiento hecho por un mismo autor o equipo. La especulación puede mantenerse en un lado y el laboratorio en otro con una equidistancia de tiempo entre lo uno y lo otro independientemente de si son dadas o no conversaciones intercambiadas. La filosofía política -como investigación del pensamiento aplicado a lo concreto- permitiría saber porque la política jamás alcanza la visión filosófica de la sociedad ni la pretende, y porque se lleva la patente de la empiria a pesar de su escaso potencial de transformación del sujeto humano como agente de su destino.
[2] el proyecto de una facultad de Humanidades en Catalunya viene a ser planteada como un foro interdicisciplinar acercando la idea de la formación al viejo criterio holista del Saber. En ese sentido sería una facultad de facultades limitada al universo de las Letras.
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25 Mayo 2009
Proyectos. Sentido y necesidad. JesRICART
Hay una proximidad entre objetivos y proyectos pero no se trata de lo mismo. Aquellos son metas a conseguir, éstos son programas que pueden vertebrar uno o más objetivos como consecuencias o realidades potenciales, no como destinos precisos. Los proyectos de vida, presentes durante momentos, fases o largas etapas, están estrechamente vinculados a los deseos y a la política ideológica personal que los nutra. Los proyectos puros serían/son una concreción de los deseos últimos. En la práctica no es así cuando los proyectos son concretados por conveniencias determinadas, por un coyunturama o por un oportunismo existencial. Los proyectos en la vida tienen un valor reverencial fantástico en cuanto su colección permite saber la imperancia de los intereses en cada momento de crecimiento y en qué medida la puesta en práctica o no de ellas posibilitó el progreso personal. Su especulación ha llegado a crear un hábito fijo por el camino de la ensoñación, hasta el punto que un exceso de proyectos en el aire son una medida de dispersión de intereses o de debilidad en la concentración. Su ausencia total da cuenta de lo contrario: una mente en blanco y desinteresada apta para aceptar cualquier iniciativa ajena aunque no sea conveniente. Después de un primer feeling con una idea general que es presentada a alguien -y en tal acto-convertida en un sondeo de propuesta, para luego-si es que hay un luego orgánico-ponerse manos a la obra y convertirla en un proyecto en fases; pueden suceder varios resultados, siendo la mayoría de tipo obstaculativo a la actividad planteada. Posiblemente al hablar en pasado podemos referir más ideas en las que penamos y no pudimos hacer que aquellas otras que fueron concebidas, dichas y hechas. Los pocos o muchos proyectos del pasado han actuado como las parideras de lo que somos. Y en su recuerdo encontramos una especie de morada lunar en la que cobijamos durante un tiempo romanticismos e idealismos para robarnos con los rígidos corsés de la realidad. si el sujeto adulto es justo consigo mismo y hace balance de lo que empezó y no acabó, de lo que proyectó y medio siguió, de lo que concibió y trató de realizar, puede entrar en un balance caído en un barrizal en el que será preciso arremangarse para tratar de salir no sin algún desaire. Nadie es un robot matemático como para haberlo cumplido todo en términos prácticos después de haberlo ideado en términos teóricos de proyectos. Los proyectos, sean cuales sean, sirven precisamente, para poner a prueba la propia valía, para hacer pruebas de realidad-y viabilidad-con ellos, para trajinarlos de un lado a otro y ver la cancha que permiten, y finalmente desestimarlos o mantenerlos como una evocación del itinerario biográfico seguido en el plano de lo imaginario. Es obvio, que de no existir proyectos no existirían empresas, ni industria, ni ciudades, ni modelos sociales, ni viajes, ni grupos, ni existencias tal como las vivimos hoy en día. el proyecto ocupa el lugar de mando en una realidad desbocada aunque al hacerlo ejerce una transacción en falso: una pirueta de golpe de estado al canon de la verdad. A base de proyectos se puede estar reemplazando la realidad contractual por una realidad futura o imaginaria que no tiene porque instalarse nunca. si en término sociales sabemos que la realidad ha sido casi totalmente sustituida por la información, sumergiendo a todo el mundo en circuitos de representación(Quintín Racionero[1] 1999), no es menos cierto que la escapada del real forma parte de la estructura psico-mental del os sujetos sin necesidad de ninguna presión de ninguna clase de modelo social. Es tanto más fácil criticar el modelo porque se nos antoja como objeto externo o abarcable: "La sociedad es...etc." frente a las dificultades del discurso que compromete el plano individual:"el sujeto inter-subjetivo es...". Por eso es más admisible la afirmación de que la democracia es un mito (lo era ya en la concepción griega originaria) que la propia construcción del sujeto también tiene algo de mítico. Si la certeza no está en las formas sociales ¿porqué tazón debemos buscarla en las formas individuales? El individuo no es más que un terco buscador de una identidad que se le vaporiza frente a sus ojos y en esa persecutoria cata a medias la dimensión de la grandiosidad, rápidamente neutralizada por las maquinarias de fabricación de las morales superyoicas. su plano de registro de los proyectos le permite entrar en la tesitura de ser admitido en sociedad, y de aspirar a la condición de ser uno de sus próceres. en cuyo caso desde torres más bajas a la suya de marfil le campanearán las glorias. Puede suceder-como de hecho sucede- en una mayoría de casos, que tales proyectos de corte individual sean condenados a la privacía y no sean admitidos con plenos derechos en los ecos de sociedad, quedando así condenado su artífice, al ostracismo o a la contaduría de anécdotas para nietos a falta de historias de cuentos mejores. Puede suceder -como de hecho se constata- quelas militancias arremangadas para construir proyectos bien trabados no sean tenidas en cuenta por nadie y solo sirvan para untar historietas, literaturas baratas, prosas de sobremesa y seguir con el tentempié de las miserias intelectuales, de inmersor en un mundo que parece ser hecho por y para otros. Esa construcción sentimental subjetiva de la exclusión marginal ha llegado a tener tanta entidad, que ha sido/es pandémica, y en cierta forma, gracias a ella, hemos podido gozar de artes, impulsos, reinventos, moralejas, metáforas y paradojas existenciales, que de otro modo nos habrían sido negadas por una supuesta sociedad de la rectitud donde todo el mundo tuviera el mismo tipo de oportunidades y la lucha inter-subjetivo careciera de categoría presencial. Los proyectos son unos u otros en su exposición en las pizarras o en los guiñoles, según el momento social en el que se desea incrustados. el peor de los proyectos (lo mismo, que sin llegar a él, la más simple de las propuestas)sirve para desenmascarar posibles aliados como verdaderos demoradores por no decir enemigos, y para dicotomizar situaciones, poniendo a un lado los recursos y al otro, los obstáculos. Hay una guerra sorda que maneja esos factores. O se está a favor de la solución o a favor del problema-se ha dicho en un alarde de ingenuidad pero de de máxima brillantez plástica- .Eso es aplicable al uno mismo. Uno puede estar viviendo una eterna espiral de falsedad tras proyectos supuestamente vertebrantes, que no dejan nunca como datos reales producciones de cambio o progreso, pero en cambio sí empeñan una hipoteca real del tiempo y la biografía propia que no será recuperable. Eso se puede rastrear en otros planos de la psicología de las relaciones y de los objetos. La existencia sigue canons de solapamientos en los que lo verdadero no está en el plano de lo dicho, y lo aparente es la superficie que esconde la lógica profunda del comportamiento.
Desentrañar esa mecánica pasa por ejecutar pretensiones y planes. Solo pasando por los proyectos se encuentra la horma del zapato con la que recuperar des-propósitos y sosiego fuera del estrés de la lucha y la compulsión que te hace necesitar enfrentarte siempre a un reto[2] .De todas formas, los proyectos como entretenimientos del espíritu así como argumentos ajustados a un entorno para hacerlo mejor o para generar la necesidad de quien/es los incentivan, es casi indispensable de la misma vida. La vida por hacer es ya un proyecto. Vivir sin proyectos puede significar la vida de otros, es decir, aquella vida que te ha sido planificada por quien ha tomado la responsabilidad de tutorizar la tuya. aceptada esa necesidad rectora como método, los proyectos es el nombre orgánico de los deseos de la naturaleza psíquica, y convierten al ello biológico en un yo social interactivo y empresarial. El yo reemprendido en la positura de dirigente y supervisor de la propia realidad demás de las ajenas relacionadas eleva al sujeto a un rango de liderazgo y a su consciencia a un estadio que permite la retrospectiva, el balance y la comparación.es decir el establecimiento de la fisura entre pasado y presente y la no justificación de toda clase de pasado, lo cual categoriza como una elaboración elevada la lucha por los objetivos proyectados por el uno mismo.
[1] catedrático de filosofía en la UNED,pte de la sociedad Leibniz de filosofía y de la sección de Filosofía del ateneo de Madrid.En generación XXI V1999.,
[2] Las tesis de la vida como reto ha ido pasando de unas manos y unas ideologías a otras ,manteniéndose leal a la concepción general, de tomar la existencia como un proceso necesariamente duro. ¿Porque no tomarla como el hospedaje en una paraíso donde tomar libre y espontáneamente sus frutos?
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25 Mayo 2009
Los deseos y el no-ego JesRICART
El desapego ha sido/es uno de mis ejes filosóficos. Me debo a su reconocimiento en tanto que es uno de los ejes configurativos de una existencia de pretensiones pobres a las que me he apuntado con otros. Me congratula recordarlo en tanto que principio vital así como escenario biográfico, al que califico, con alguna aceleración, de integrar mis mejores episodios[1] .Esos han tenido que ver con la máxima nada asumida. Con el vacío sin angustia, con el menor número de objetos, responsabilidades, cosas, proyectos, objetivos o necesidades en ese momento concreto. Seguramente en mi constitución como viajero existencial he ido pasando por distintas fases de alojamiento en mi corporeidad (verdadero vehículo espacial del espacio físico próximo) y de re-colocación de las ideas y los criterios, para finalmente, una vez ensamblado todo, volver a reconocer los perfiles ya vislumbrados desde mucho antes. La función de los deseos en una infinidad de campos de relación ha venido a cumplir el encuentro con los espejismos. Todo deseo no era/es más que un simulacro de una nueva realidad que al cumplirla, resulta no serlo que parecía ser. En ese sentido, el capítulo existencial de la deseidad tiene dos hitos en su desarrollo: el de las ganas irrefrenables en conseguirlos (desde los primeros juguetes de la infancia a las últimas obsesiones de la senilidad) y el de la extinción de mecanismos por la reproducción deseante. Esta empieza tan pronto se atisba el parecido entre los deseos de un antes y los deseos de un ahora y los deseos que puedan suceder a este ahora. La vida entera la podemos pasar deseando objetivos irrealizables, posesiones intenibles, personas distanciadas, imágenes irreales o parámetros ideales. Y hacer un combinado con todo ello a modo de salmodia con la que arrasar otros argumentos y con la que protegernos de nosotros mismos, a modo de una capadura con la que no permitir/nos penetraren nuestra interioridad. Cada individuo piensa que haberse levantado como sujeto de provecho (hombre hecho y derecho) le ha costado muchos esfuerzos de trincadas y amarres. Después de eso se ha hecho discriminatorio por lo que hace a parabienes o diletancias, asuntos de interés material o laberínticas filosofías. En resumen la medida del triunfo es la estabilidad de los propósitos gananciales. Y todo triunfador lo sabe, lo repite y lo reproduce hasta la saciedad, Por lo que será refractario a cualquier otro vector que le aparte de los verdaderos deseos del producto medible y disfrutable. Y lo seguirá siendo por muchas orfebrerías de idealismos que puedan ser desplegadas ante sus ojos. Detrás de los distintos nombres del deseo (y de los deseos) aparece una antropofagia de poder dado por las posesiones y por las pleitesías de las gentes, y eso suele quedar determinado por registros económicos, beneficios monetarios y opciones de pagarés de toda clase de caprichos.
La existencia como un viaje de ida y vuelta, tiene una marcada etapa para las conquistas, las luchas, los objetivos, el despliegue de deseos, la afirmación del yo, la afirmación del valor, el encuentro con la razón de ser, la empatía, la solidaridad, la pluralidad y la guerra de posiciones; y otra gran etapa no tan marcada, para los desengastados, la retirada, la filosofía, la reflexión, la mansedumbre incluso, el reciclaje de objetos en su indeseabilidad, la caída de los ideales, la de-subjetivización, la dilución en el todo, el trans-ser dejando pasar sensaciones, ideologías, luchas y la necesidad de victorias. Una etapa es la de los deseos necesarios. (Es importante desear vivir para vivir). La otra es la de los deseos retirados. (Es importante darse cuenta del papel transicional que han jugado los deseos en la comprensión del universo), la que pretende el no-ego, y en última instancia el no-ser. Todo aquello que más ha preocupado a la filosofía analítica y a las religiones por lo que hace a la identidad constructivo del sujeto y por lo que han flameado pasiones y disputas, parece que está destinado a ocupar el lugar del no-lugar, el tema desatendido, el arte de la vacuidad. En ese tránsito del ir y regresar, el adulto puede encontrarse con formas verbales ya expresadas en los años de formación[2] . ¿quién no se ha descubierto en un otro yo al releerse en textos del pasado? Y ¿acaso eso no es sospechoso de una imbricación de cada sujeto pensante con un pensamiento humo que viene de lejos? Lo que decimos, sea lo que fuera, parece que tiene un antecedente remoto de otro texto que le anticipó el camino. Y al hacerlo dejó un poso de sabiduría para usufructo de los venideros. Posiblemente al principio del vivir los mensajes que nos rodean nos indican qué cosas nos son dables y qué otras no debemos desear, por razones de clase o por el peso de determinados estigmas. sea cual sea la ideología del entorno y sea cual sea la salud mental del primer grupo de acogida (la obvia familia por lo general), nos hacemos a unos dictados y a unas pretensiones que inicialmente pasan por seguir los deseos ajenos (del padre o de la madre comúnmente) y posteriormente por los deseos propios. Sin esos dos momentos estelares resultaría inconcebible la constitución del ser humano tal como lo entendemos en sus actos de personación. La construcción del ego en cuanto yo consciente o yo que se va haciendo consciente ante el mundo que habita, es imprescindible para llegar a estar en condiciones algún día por alcanzar un no-yo. Pero la trascendencia del ego no se limita a expresar un mensaje críptico o a retomar la herencia de teorías sagradas, sino que forma parte de una nueva forma de tomar la vida. Si antes, el sujeto entrampado en los deseos y en las formas variantes de los mismos, tuvo necesidad de circular cientos y millares de veces por esquemas muy similares (fijación de objeto-conquista-schock de realidad-distanciamiento), luego el sujeto coleccionario y arracimado por tantas conductas similares se sabe tan hueco como al principio y re experimenta el contacto con la vaciedad de una manera diametralmente opuesta. Mientras el primer vacío es llenado con razones existenciales embutidas incluso artificialmente, el segundo momento estelar de encuentro con el vacío lo es desde la dignidad trans-seista en la persuasión de que cada forma de vida no es más que una expresión azarosa de una multiseidad. Puedo ser materia a la vez que antimateria, soy átomo que integra la carne de un cuerpo vívido o a la caoba de un objeto (¿inerte?) de decoración. Soy animal y humano, tierra y aire, molécula y química. Soy lo que soy y soy lo que no soy.soy un físico y una mente y un alma y me remito a una hermenéutica de lo que no puedo explicar de mi mismo. Y al ser y no ser, sé que también estoy -posiblemente más-en el vacío (proporcionalmente mayor) entre átomos que en esos mismos o en sus ondas que en sus núcleos. De la misma forma que sé que esta prosa de ahora y aquí, está diciendo más en lo que deja entrever entre palabras que en las palabras mismas. Ente la una y la siguiente fluye el misterio. Eso es posible después de pasar por innumerables objetivos y proyectos de deseo, ítems de consecuciones, aplicaciones de vida, inventario de razones para una racionalidad nunca del todo adquirida.es difícil concebir praxis concretas de motivación y una vida entera vertebrada y sólida sin la adscripción a los deseos. Paradójicamente es inconcebible una vida trascendida y pasajera a cotas más elevadas sin una superación del ego. Sin embargo puede resultar tan temible prescindir de sus aportaciones en etapas prematuras del crecimiento intelectual, como seguir estacionario en su paradigma, como si no hubiera nada más después. en todo caso: la pérdida de corporeidad y de materia está garantizada y el no-ego está preservado también para los seres más resistentes a la trascendencia. Trascender, pasar, fluir, regenerar, revivir, re-ser, forma parte de las leyes de la naturaleza.
A menudo me gustaría que los diferentes encuentros(=coincidencias, oportunidades, hallazgos de personas singulares e intimidades) que me va proporcionando la vida con el género humano, gestará condiciones para grandes y edificantes historias de relación, y con ellas el cumplimiento de deseos espectaculares. Sin embargo el reconocimiento de las cargas ficciosas de todo proyecto continuista con una inmensa mayoría de gente y de empresas que no pasan de virtuales, me ha frenado considerablemente los deseos posicionándome en una actitud de censor ante mis elecciones[3] y también en tanto que soy objeto elegido. ¿son eso manifestaciones del no-ego, o una anticipación de resultados evitando gastos energéticos superfluos en los procesos? Se ha dicho siempre que mientras hay vida hay esperanza y he querido entender la esperanza como uno de los nombres del deseo, el de conseguir lo que no está, el de hacer lo que no existe. ¿pero esos inclusiones de lo subjetivo en un panorama, no tienen algo de intrusión a una dinámica lógica del devenir
[1] las épocas neorrural, neohippie, trans-locacional y trans-loca.
[2] Agustín Medina inicia Notas al margen.eds.folio,Barcelona 1995 con el siguiente poema de su adolescencia: "Cuanto más sé,sé menos/No me sirve lo que aprendo./Cada experiencia es una duda más/que guardo dentro".
[3] La oportunidad de encuentros con históricos como Iñigo de Azurmendi tuvo menos significación que el cansancio que llevaba conmigo retirándome pronto y excluyéndome de una velada hasta altas horas de la noche que prometía ser terriblemente soporífera dado su feeling por la diletancia y por contarlo todo con pelos y señales,concluida la saga familiar de su pertenencia, tema que ya me agotó.
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